Un conflicto entre socios no empieza con una demanda. Empieza con una junta a la que alguien deja de ir, con unas cuentas que no se aprueban, con un dividendo que no se reparte nunca.
Y tiene una particularidad que lo hace distinto de casi todo lo demás: mientras dura, la empresa sigue funcionando y perdiendo valor. Cada mes de bloqueo es dinero, y normalmente lo pierden los dos.
Por eso lo primero no es demandar: es saber qué posición tiene cada uno según los estatutos, el pacto de socios si lo hay y la ley. Con eso encima de la mesa, muchas veces hay salida negociada. Y cuando no la hay, al menos se pelea sabiendo con qué.
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