El pacto se firma cuando todos se llevan bien
Ese es el único momento en que se puede firmar, y es exactamente por eso por lo que casi nadie lo firma: cuando se monta la sociedad nadie quiere hablar de qué pasa si uno se va, si uno enferma o si uno deja de aportar. Cuando llega ese día ya no hay acuerdo posible sobre nada.
El pacto obliga a quienes lo firman. Los estatutos, además, son oponibles frente a la sociedad y a terceros. Lo ideal es que lo importante esté en los dos sitios, cada cosa donde corresponde.
Lo que no puede faltar
Preguntas frecuentes
¿Se puede firmar con la sociedad ya en marcha?
Sí, y es lo habitual. Mejor hoy que después del primer desacuerdo serio.
¿Hay que elevarlo a público?
No siempre es necesario, pero da fecha cierta y facilita su prueba. Parte de su contenido puede llevarse a estatutos.
¿Vale una plantilla de internet?
Para ver qué apartados existen, sí. Para firmarla, no: las cláusulas de salida y valoración mal redactadas son las que después se discuten en el juzgado.
¿Y si mi socio no quiere firmarlo?
Es, en sí misma, una información valiosa sobre lo que va a pasar más adelante.